lunes, mayo 05, 2008

QUITO, EL PANECILLO, BARRIO COLONIAL





















Nada más llegar a aeropuerto de Quito nos fueron a recoger dos taxis del hotel La Cartuja, que era donde nos alojábamos. A partir de ese día cogimos taxis y toda clase de transportes por nuestra cuenta, pero como todo el mundo sabe, lo primero que se tiene que conocer de un país es a los taxistas y si se puede confiar en ellos. Por ese motivo, ese primer día contratamos los servicios del hotel.














El hotel La Cartuja es un establecimiento de muy buena relación calidad precio. Situado en la zona céntrica, junto a una de las vías principales: la Avenida Amazonas, 12 de Octubre, antiguamente La Lartuja perteneció a la Embajada Británica, de estilo colonial y con un precioso jardín interior muy tranquilo y regentada por una chica del País Vasco.
En el jardín-patio interior tuvimos una de nuestras primeras sorpresas con la fauna de americana, de repente Miguel dijo, ¡un Colibrí! y en efecto allí andaba revoloteando un colibrí diminuto alrededor de unas flores, para regocijo de los chavales y no tanto.
Nosotros teníamos un a habitación en la segunda planta con tres camas, dos de ellas Queen, así que estábamos alojados con bastante comodidad.

Al estar cansados del viaje, el primer día nos quedamos por la zona, hicimos algunas compras y nos acercamos al MacDonal para hacer una merienda cena ya que nos acostaríamos a las 8:30.
En uno de nuestros primeros movimientos por la calles de Quito, pudimos apreciar la regular presencia policial en muchas tiendas. Nos acercamos a realizar unas fotocopias en un modesto local, y en la misma puerta bahía un guardia armado, un poco más allá y también a las puertas de una tienda de electrodomésticos, se apostaban dos guardias con sendas ametralladoras.
Curiosamente Ecuador es uno de los países, más seguros de Latinoamérica, y pensamos que esta presencia policial, se debe más a una tradición disuasoria y a una imitación de las costumbres norteamericanas. Por lo demás la gente es súper amable y detallista.




















Al día siguiente realizamos nuestra primera excursión por la ciudad de Quito, después de apalabrar un taxi, nos dirigimos al Panecillo.
El Panecillo es una loma de la ciudad situada a 3000 metros de altura y done se obtienen unas vistas impresionantes tanto de la ciudad como de los andes y sus impresionantes volcanes. Se llama panecillo por su parecido a un pan pequeño, encima de la cúspide se sitúa el monumento de aluminio más grande del mundo dedicado a la Virgen Maria.

Después de apreciar las increíbles vistas desde el Panecillo nos dirigimos a la parte colonial de Quito. Allí estuvimos recorriendo durante toda la mañana sus plazas típicas y sus callejuelas y hablando con todos las personas que pudimos.

En la preciosa plaza de la Independencia estuvimos bastante tiempo y conversamos con mucha gente, unas veces porque nosotros preguntábamos y otra porque se nos acercaban. Vimos la cantidad de limpiabotas con sus característicos asientos rojos, y a los niños vendiendo objetos. Los nuestros vieron lo duro que resultaba para algunos ciudadanos de este país ganarse unos céntimos de dólar americano (Ecuador adopto el dólar americano y dejo atrás el sucre el año 2000). Muchísimos niños que trasteaban por la calle eran de la mismas edades que nuestro hijos mayores, Miguel, entonces 10 años, y pablo 7, estos niños se ganaban la vida vendiendo lápices de colores, limpiando zapatos y otro tipo de trabajos. Nuestros niños al principio les miraban sorprendidos pero terminaron jugando en la plaza con ellos, mientras Hugo, el peque, perseguía palomas dando grandes gruñidos.



Como ya he dicho antes, Hugo con 14 meses era buenísimo, y cuando se sentía cansado dormía placidamente en su carro.




















Después de visitar la Plaza de San Francisco, no menos bella de la de la independencia, y toda la parte antigua, nos fuimos a comer a un restaurante de la zona, donde comimos una parrillada típica de allí y terminamos con un postre de plátanos con flan. Allí se usan mucho los plátanos maduros para postres y los plátanos verdes para comida salada. Al caer la tarde nos fuimos a descansar al hotel .

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