lunes, mayo 05, 2008

BARTOLOMÉ


















Con una extraordinaria bahía es una de las islas que más me impresionó. Sus vistas desde lo más alto de la isla (donde se encuentra el mirador) son imprescindibles y espectaculares. En esta isla es en donde se rodó un parte importante de “Master and Comander”, donde se hace un guiño al uno de los mejores naturalistas de la historia: Charles Darwin. La verdad es que uno de las cosas que impresionan cuando visitas las islas Galápagos, es saber que allí es donde estudio y recopilo la información fundamental para desarrollar su concienzuda y maravillosa Teoría de la Evolución.
Es reconocible esta isla tanto por su bahía como por su roca vertical de unos 30 metros a modo de aguja.
Desembarcamos por la tarde en la playa de arena dorada tirando a blanca. Alli nos pusimos a jugar enseguida con los leones marinos. Marga y Hugo nuestro peque, estuvieron un buen rato jugando con una madre y su cría. Otra vez se produjo una simbiosis familiar y social. En esa playa había más gente y más leones marinos, pero los que no dejaban de rondar a mama Marga y a pequeño Hugo, eran mama y peque León marino. Mientras Pablo y Miguel se divertían trasteando por la playa con otros leones marinos y haciendo esnokeling. Después de un rato de estar con ellos, me adentre con mi traje de neopreno a explorar la costa. Primero me fui a aguas más profundas y después estuve recorriendo las rocas hacia la izquierda de la playa, bordee la roca en aguja y pasada esta, justo en su base en la parte izquierda según se mira al mar había tres pingüinos de pie.
El pingüino de las Galápagos (Spheniscus mendiculus), es el de ubicación más al norte en su familia, tiene unos 50 centímetros y es el segundo más pequeño de todas las especies de pingüinos, pesa unos 2 Kg.
Me fui acercando lentamente por el agua hasta la roca, y estos ni se movían, salí del agua y m senté en las rocas cercanas, uno se tiró al agua, quedaban dos. Me volví a meter en el agua y me acerqué lentamente para volver a salir justo donde estaban ellos, dieron pequeños pasitos pero allí seguían, les tiré unas fotos con una de las dos cámaras de fotos acuáticas y desechables (hasta 5m de profundidad) que habíamos llevado. Como vi que no tenían miedo les acaricié el pecho con el dedo índice, apenas se pusieron nerviosos. Alguno de estos pingüinos podría ser alguno de los que más tarde parecían volar por el agua cuando los vimos desde el mirador.

Este fue uno de mis momentos “íntimos” que recordaré siempre. Mi costumbre de recorrer grandes zonas de costa con mis gafas aletas, tuvo su recompensa.
La pena es que los demás compañeros de viaje incluida mi familia solo pudieron verlos desde lejos.

Todo esto que cuento podría parecer exagerado, pero ya he dicho antes que en las islas Galápagos la naturaleza viene a ti, y que las expectativas son superadas claramente por la realidad. Aquí dejo de todas formas unas cuantas fotos de dan fe de lo que cuento.

Después del baño subimos en las zodiac de nuevo, que nos llevaron a la zona volcánica y anaranjada de la isla que llevaba directamente al mirador. El recorrido hasta el mirador es breve pero espectacular, con sus peculiares piedras y ríos petrificados. Cuando se deja la parte pedregosa, se sube por una cómoda escalera de madrera los últimos 200 metros. Las vistas son únicas y se pueden ver la roca en aguja y la playa norte y sur de la isla de su parte más estrecha a modo de istmo. El guía nos advirtió desde el mirador que un grupo de unos 12 pingüinos cruzaba a nado la playa sur, dando saltos de vez en cuando fuera del agua. Fue lo más cerca que nuestro grupo vio a los pingüinos.Otros tuvimos más suerte .


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